La UE, en alerta por las tensiones entre Rusia y Ucrania

El Alto Representante de la diplomacia europea, Josep Borrell, advirtió ayer de los peligros que supone la concentración masiva de tropas y refuerzos militares rusos en la frontera con Ucrania que son «la mayor que haya habido jamás» y que dejan la situación «pendiente de una chispa» que pudiera desencadenar un conflicto. Las relaciones con Rusia fueron el plato más consistente de la reunión de ministros de Exteriores europeos (por videoconferencia) en la que participó como invitado durante unos minutos el ministro ucraniano Dmytro Kuleba.

Borrell habló, sin citar el origen de esa información, de hasta 150.000 soldados rusos trasladados a la zona, con su infraestructura militar completa, incluyendo hospitales de campaña, en una situación que definió como inquietante porque «no estamos a salvo de que se produzca un incidente» que podría surgir de una simple chispa. A pesar de ello, los ministros de Exteriores no han querido enviar más que un mensaje inocuo a Moscu pidiendo cuanto antes una desescalada de las tensiones.

Ni sanciones ni medidas coercitivas, ni siquiera después de la intervención del representante checo, Jan Hamáek, que informó a sus colegas de la situación de sus relaciones con Moscú después de que su Gobierno decidiera expulsar a 18 diplomáticos rusos como respuesta a la intervención de miembros del servicio secreto del Kremlin en la explosión en 2014 de un depósito de municiones en la república checa y Rusia contestase con una medida equivalente. Los servicios de información checos creen además que esa acción, que causó la muerte de dos personas, tenía como objetivo impedir la venta de municiones a Ucrania.

La ministra española, Arancha González Laya, también aseguró que el mensaje principal de la reunión era intentar favorecer la distensión con Rusia y que en este sentido, el traslado del opositor Alexéi Navalni a un centro hospitalario no es suficiente, pero «va en la dirección» de lo que había solicitado la UE.

Compás de espera

«No deseamos una escalada, no deseamos el conflicto con el vecino ruso. Haremos todo lo posible para evitarlo». En relación a las tensiones con Ucrania «hemos hecho, por lo tanto, una llamada a la desescalada, una llamada al diálogo impulsado desde todas las instancias, tanto en bilateral como en el marco de la OSCE o en el marco del diálogo de Normandía (Francia, Alemania, Ucrania y Rusia), pero también seremos firmes con las líneas rojas, como es la integridad territorial y la soberanía de Ucrania».

Al menos el traslado de Navalni, que hace casi 20 días que está en huelga de hambre, «va en la dirección de lo que los Estados miembros de la Unión Europea habían solicitado de Rusia. Evidentemente, no llega a responder a todas las preocupaciones expresadas por la Unión Europea», declaró González Laya en una rueda de prensa posterior a la reunión en la que también señaló que la UE seguirá «insistiendo en que se cumpla plenamente» lo que ha solicitado, que incluye el «acceso inmediato a profesionales médicos de su confianza» para Navalni y su «liberación inmediata e incondicional».

Sin embargo, González Laya descartó por ahora más sanciones contra Rusia (ayer se adoptaron contra civiles y empresas birmanas acusadas de complicidad con el golpe militar en el país asiático) que a su juicio «no son un fin en sí mismo» sino que las decisiones se adaptan al ritmo de los acontecimientos. «No las buscamos pero si hay actuaciones por parte de Rusia que a nosotros nos parezcan que necesitan una respuesta, esta es la que nosotros le vamos dando».

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Fuente: ABC