Las crisis se amontonan a las puertas del Elíseo de Macron

El «fin escalonado» del confinamiento, a partir de este fin de semana, atiza un rosario de tensiones institucionales, gubernamentales, políticas, sociales y económicas, con Emmanuel Macron literalmente solo al timón del navío Francia.

Los estallidos de «salvajismo» suburbano y multicultural, durante el último trimestre, han provocado un rosario de problemas policiales graves. Incluso el presidente de la República se ha «escandalizado» con la «dureza» del comportamiento de las fuerzas del orden durante sucesivas operaciones de evacuación de campamentos «salvajes» de inmigrantes y refugiados.

Con el fin de «equilibrar» libertades y orden público, el Gobierno de Emmanuel Macron ha redactado una ley de «seguridad global» que se ha convertido en un rompecabezas institucional, criticada incluso por el partido presidencial, «La República En Marcha».

Ante la tormenta de críticas, Jean Castex, primer ministro, jefe de Gobierno, sugirió que una «comisión independiente» redactase varios artículos. Sugerencia que agravó la crisis, con críticas duras del presidente de la Asamblea Nacional (macroniano) y el Senado (centrista conservador).

Protestas para el fin de semana

Están convocadas numerosas manifestaciones de protesta callejera a lo largo fin de semana, coincidiendo con el «fin escalonado» del confinamiento. Protestas contra la nueva legislación y las intervenciones duras de las fuerzas del orden.

A juicio del matutino conservador «Le Figaro», ese rosario de líos políticos e institucionales amenazan con cuartear la mayoría parlamentaria de Emmanuel Macron.

Mayoría absoluta. Macron puede seguir gobernando libremente. A su antojo. Libertad que tiene un costo político duro: todas las críticas recaen sobre Emmanuel Macron y el palacio del Eliseo, convertido en un «búnker» golpeado a toda hora por las tormentas e incertidumbres nacionales.

Pandemia y terrorismo

Ante la crisis sanitaria, Macron ha impuestoun «fin escalonado» del confinamiento que ha caído como una bomba para bares y restaurantes que continuarán cerrados hasta el 20 de enero. Grandes y pequeños empresarios de la restauración ponen el grito en el cielo.

Ante la amenaza terrorista islámista, el Gobierno debe presentar su Ley los próximos días, precedidas por las tensiones provocadas por la confusa gestión del orden público.

Sólo, en el Elíseo, Macron debe «componer» y «poner orden» en un Gobierno donde se multiplican las tensiones internas. Gérald Darmanin (antiguo portavoz de Mitterrand) se ha enfrentado en varias ocasiones con Jean Castex, primer ministro y jefe de Gobierno. Bruno Le Maire, ministro de Economia, defiende un línea menos «coercitiva» para pequeños comercios, bares y restaurantes, que choca con la política del ministro de Sanidad, Olivier Véran.

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Fuente: ABC